Es muy agradable caminar descalzo sobre un suelo de madera: debido a su extraordinaria capacidad aislante, la madera mantiene de manera natural una temperatura estable y confortable.
Al estar mayoritariamente compuesta por fibras huecas, alineadas de manera longitudinal al tronco del árbol; estos huecos contienen aire atrapado, otorgándole excelentes propiedades aislantes acústicas y térmicas.
En relación con el aislamiento térmico, un suelo de madera es una opción excelente y saludable. En este aspecto, es seis veces más eficiente que el gres o el ladrillo, quince veces más que el hormigón o la piedra y 400 veces más que el metal.
Desde el punto de vista de salud, la madera regula y estabiliza de modo natural la tasa de humedad interior, lo que favorece el día a día de pacientes con enfermedades respiratorias. Además al actuar como filtro natural de aire, contribuye a mejorar la calidad de vida de muchos alérgicos. Debido a su bajo nivel de emisiones de alérgenos, un suelo de madera es la elección ideal para los que sufren de asma o alergia.
En cuanto al aislamiento acústico, un suelo de madera absorbe eficazmente el ruido, transformando nuestra casa en un ambiente confortable y silencioso que redundará en la tranquilidad de los moradores. Prueba de ello es que los valores de aislamiento acústico de la madera son 10 veces superiores al hormigón armado y quintuplican las propiedades, en este aspecto, del tabique.
Resumen de las Ventajas:
- Regulación natural de la tasa de humedad interior.
- Excelente aislamiento acústico.
- Filtro natural de aire, lo que mejora la vida de asmáticos o alérgicos.
- Gran aislante térmico, permitiendo ahorrar hasta un 45% en energía.



















